En el entorno económico actual, la financiación es el motor del crecimiento empresarial, pero también uno de los focos principales de inspección por parte de la Agencia Tributaria (AEAT). Desde la implementación de las directivas europeas contra la elusión fiscal (ATAD) y las recomendaciones del proyecto BEPS de la OCDE, el «escudo fiscal» de los intereses se ha vuelto mucho más sofisticado y restrictivo.
