En la historia militar, existe una diferencia abismal entre una retirada táctica y una huida caótica. Las legiones romanas perfeccionaron el receptus, una maniobra organizada en la que las tropas, ante una presión insostenible del enemigo, retrocedían ordenadamente para protegerse tras sus fortificaciones, reorganizar sus filas y volver a presentar batalla en un terreno más favorable. Por el contrario, la huida desorganizada (fuga) solía terminar en la aniquilación total de las fuerzas.
En el mundo de los negocios, el tejido empresarial se enfrenta a sus propias batallas campales. Cuando surgen tensiones de liquidez o crisis estructurales que amenazan la viabilidad, el órgano de administración se encuentra ante su particular campo de batalla. Un proceso de reestructuración no es una derrota; es el equivalente empresarial a esa retirada táctica.
