En mi trabajo me encuentro con frecuencia con empresas que plantean su estructura societaria casi exclusivamente desde la perspectiva fiscal. Cuando analizamos el negocio con algo más de profundidad, aparecen otras cuestiones igual de importantes: la financiación, la gestión de los riesgos, el control de los proyectos, la sucesión y la posibilidad de desinvertir en el futuro.
