En el mundo de la empresa, la confianza es una divisa tan valiosa como la liquidez. Cuando una compañía se enfrenta a operaciones complejas —una fusión, una reestructuración de deuda o la entrada de un activo no monetario en el balance—, las partes implicadas (socios, acreedores, inversores) necesitan algo más que buena fe. Necesitan certeza.
Aquí es donde entra en juego una figura que, aunque técnica, es vital para la seguridad jurídica y económica de los negocios: el Experto Independiente.
