Solemos imaginar que el inicio de la Historia —ese momento crítico en que la humanidad dejó atrás la oscuridad de la prehistoria para entrar en la era del registro escrito— estuvo marcado por el canto épico de un héroe, la crónica de una gran batalla victoriosa o el rezo a una deidad olvidada. Sin embargo, la arqueología y la paleografía nos cuentan una versión mucho más pragmática y, si se quiere, mucho más cercana a nuestra realidad diaria en el mundo de los negocios. La historia no comenzó con un poema; comenzó con un inventario.
