En el mundo de la consultoría estratégica y las finanzas corporativas, solemos obsesionarnos con las métricas: EBITDA, flujos de caja, estructuras fiscales o planes de negocio a cinco años. Sin embargo, una verdad se impone con fuerza: los negocios los hacen las personas. Y la mayor fricción en una organización no suele venir de un error en una hoja de cálculo, sino de una desalineación en la comunicación.
